PIONERA DE LOS ESTUDIOS DE LA MUJER JUDÍA
(1943-2006)
La Dra. Frymer-Kensky fue una pensadora única y brillante que
constantemente se esforzaba a sí misma y a sus alumnos a pensar
más allá de los límites comúnmente aceptados. Poseía un
conocimiento increíblemente profundo del antiguo Cercano Oriente,
tanto que, al escuchar sus conferencias, a menudo uno sentía que
vivía tanto en ese mundo como en este. Sin embargo, lo que la hizo
poderosa no fue solo la cantidad de su conocimiento. La Dr.
Frymer-Kensky fue ejemplo de aquel erudito que cree que lo
antiguo también debe servir al presente. Escribió sobre el pasado y,
al hacerlo, trató de transformar el presente. En su primer libro, En la
estela de las diosas: mujeres, cultura y la transformación bíblica del
mito pagano (1992), utilizó su conocimiento de sumerio, acadio y
hebreo para escribir sobre el antiguo mundo de las diosas y la
consiguiente transformación en monoteísmo
bíblico. En Motherprayer: The Pregnant Woman Spiritual
Companion (1995), la Dra. Frymer-Kensky se propuso crear una guía espiritual para el embarazo y el parto. Tradujo y transformó
textos sumerios, acadios, hebreos, yiddish, francés antiguo y
francés, latín y arameo mientras escribía simultáneamente sus
propias palabras, trayendo a las mujeres un texto tanto antiguo
como nuevo. Editora de “El cristianismo en términos judíos” (2000), la
Dra. Frymer-Kensky también estaba profundamente comprometida
con el diálogo judeo-cristiano.
Donde más brilló la Dra. Frymer-Kensky fue como una lectora
cercana, innovadora y feminista que usaba las palabras con
elocuencia y, en ocasiones, incluso sin rodeos. En Lectura de las
mujeres de la Biblia: una nueva interpretación de sus
historias (2002), los títulos de las subsecciones de su libro no tienen
pelos en la lengua: “Vencedoras Y Víctimas” , “Vírgenes” y “Voz”. En
un maravilloso pasaje sobre Rivka, ella describe la realidad de los
antiguos pozos del Cercano Oriente: eran pendientes inclinadas que
la gente tenía que subir y bajar. Cuando Rivka abrevó los diez
camellos del siervo de Abraham, ¡tuvo que subir y bajar muchas
veces! Con este detalle aparentemente pequeño, la Dra. Frymer-
Kensky nos informa de la gran fortaleza y generosidad de Rivka. La
Dr. Frymer-Kensky también escribió sobre la ley judía, y nuestra
responsabilidad de cambiarla para que las mujeres sean vistas
como seres humanos plenos. También aquí, mientras nos
reprendía, utilizó su conocimiento del acadio para convencernos del
imperativo del cambio. La palabra acadia “alajtu” que tiene un
paralelo en el hebreo bíblico “derej” (camino), significa “el camino”;
del dios, no solo en el reino celestial sino también en la ética y la
justicia, en el trato con los humanos. El camino de Dios era, para la
Dra. Frymer-Kensky, el camino de la justicia.
Como erudita, la Dra. Frymer-Kensky desafió a sus alumnos a
estudiar profundamente y dominar sus materias; menos era
insuficiente. En su escritura, modeló tanto el rigor como la
relevancia. Su feminismo estaba profundamente arraigado en el
mundo antiguo y, como judía, usó ese amplio conocimiento para
abogar por el monoteísmo y el diálogo entre cristianos y judíos, para
dar voz a las mujeres antiguas y abogar por una reparación de la
halajá. Escribió, para traernos lo antiguo y crear un presente más
justo.

Fuente: Rabina Jane Kanarek. Jewish Women Archive
Editado por Galia F.

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