Por Raquel Orensztajn, Israel

La historia de una mujer, la historia de una generación

La “generación del 48”, es una expresión usada en n Israel para describir a la generación de los fundadores de nuestro joven país.
Esa fue una generación espléndida, en especial por los jóvenes que abandonaron a sus familias en Europa (y en muchos casos que perdieron a sus familiares en los años del Holocausto posterior) y llegaron a la Tierra de Israel a fin de hacer realidad un sueño.

Todos conocemos la famosa frase de Herzl, el visionario del Sionismo: “si lo queréis no será una leyenda”.

Continuando esas palabras históricas, Herzl escribe en su novela útopica Altneuland (Vieja Nueva Tierra), una frase menos conocida, pero no menos importante: “El sueño y la realidad no son tan diferentes como uno se inclina a pensar, porque la génesis de toda acción se encuentra en un sueño… Y si acaso no lo desean, todo lo que he relatado será sólo una leyenda, que continuará siendo una quimera”.

La generación del 48, tradujo la ficción en una realidad.
Netiva Ben Yehuda fue parte de esa generación. Tal vez una de sus figuras más controvertidas y de sus mujeres más destacadas.
Netiva Ben Yehuda fue una mujer muy pintoresca y colorida, una luchadora del Palmaj – una de las pocas mujeres que realizó un curso sobre explosivos, y que fue comandante de unidad. Sus principales tareas militares incluyeron la transferencia de municiones, la escolta de convoyes y la formación de reclutas. Netiva comandó una unidad y luchó en la guerra árabe-israelí de 1948 en la ciudad de Tzfat. Fue también escritora y publicó 20 libros, locutora de radio que se dedicó a la preservación de la música judía de su generación, al vocabulario del lenguaje coloquial que recién comenzaba a hablarse entre los jóvenes y que luchó para que el hebreo, sea igual que cualquier idioma, en todo lo referido a sus aspectos multi-sociales y culturales. En una palabra, Netiva fue un “ícono cultural”.

En una entrevista concedida al periódico israelí Yediot Ajaronot en 1997, expresó su visión feminista con su tono tajante y gran sentido del humor : “Yo no puedo ser parte de una organización femnina como ésta que lucha contra la discriminación de las mujeres. Yo realicé toda la vida mi feminismo. Cuando siento discriminación, grito. Cuando no me dieron el grado que me correspondía… le grité a mi director: “¿Qué hay? ¿No te gustan mis órganos sexuales?”

Netiva nació en 1928 en Tel Aviv y en los últimos años residió en Jerusalén, en la calle llamada “Palmaj”, hecho más que simbólico…
Netiva tenía la costumbre de sentarse en la mañana en un pequeño café en la zona para hablar con sus “fans” que en ese entonces eran muy numerosos, ya que durante 14 años condujo un programa nocturno de radio que estaba muy de moda y que se llamaba “Netiva habla y escucha”. El programa era una mezcla de conversaciones con sus radioescuchas, junto a la transmisión de canciones hebreas de la época de principios del sionismo y de la creación del país.

En 1980, cuando Netiva tenía 52 años, fue diagnosticada con un tumor en la cabeza. El médico que la atendía determinó que sólo le quedaba un año de vida. Netiva entonces decidió dedicarse por entero a escribir sus memorias de la época de la Guerra de la Independencia y contar y mostrar lo que ella consideraba había sido borrado de las páginas de la historia: los aspectos menos heroicos de la guerra, la crueldad y la dificultad de vivir con el peso de los recuerdos.
Netiva escribió 3 libros sobre el tema: Ben HaSefirot (1948 – Tras el calendario), Keter, 1981, Mi-Bead L’Avotot (A través de la cuerda floja), 1985 y Ke-She Partzah Ha-Medinah (Cuando irrumpió el Estado de Israel), Keter, 1991.

El médico se había equivocado en su diagnóstico y Netiva viviría muchos años más, falleciendo recién en febrero de 2011.

En una entrevista concedida en el año 1984 contó aceca de su desición de escribir su biografía relatando sus experiencias durante las batallas de la Independencia de Israel: “Esta verdad del campo de batalla. De cómo se decide la vida de las personas, tanto las nuestras como las de ellos. Esta verdad no es solo mía. No me queda claro por qué debo quedarme con ello y que tú no lo sepas. El cumplido más grande que recibo es cuando las personas me dicen, después que escribiste como lo hicieras, también yo lo haré”.

Netiva creía que la verdad tiene que ser dicha en voz alta y clara, y por ello pagó un precio muy alto en su vida particular. Netiva vivió solitaria, rodeada de gatos, y pese a tener seguidores, conocidos y amigos, fue una mujer sola que sufrió carencias económicas.

En esa misma entrevista dijo sobre ella misma: “Soy un ser pequeño. Yo no soy líder. No soy conductora. Cuando me pisan los callos, grito. No me quedo callada. Hay demasiadas personas en Israel a quienes pisan sus pies y quedan callados. Yo no me callo”.

Esa misma visión la llevó a publicar junto al afamado escritor Dan Ben Amotz, el “Milon olami le-‘ivrit meduberet [The World Dictionary of Hebrew Slang] en el año 1972, el “Diccionario Mundial del hebreo coloquial” en dos volúmenes.

En una entrevista que le hicieron después de la publicación del diccionario, Netiva explicó las razones que le motivaron a escribir y publicar el diccionario: “… y así comenzó: mi padre, ¿sabes quién es mi padre? –el doctor Baruj ben Yehuda, y no tenía ningún parentesco con Eliezer ben Yehuda. Entonces, mi padre huyó de su hogar en Rusia para estudiar en la Escuela Herzlyia. Era un joven de 16 años, todavía antes de la Primera Guerra Mundial… mientras que mi abuelo, que se llamaba Torkanich, llegó a Israel en el año 1904 y fue uno de los fundadores de “Hapoel Hatzair”, y maestro en Rosh Pina. Allí hablaba un hebreo tan puro que hoy ya no se escucha. Así era el padre de mi madre y así fue mi padre, loco por el idioma hebreo. Por la meticulosidad de mi padre, comprendí que el idioma que se hablaba entre nosotros en nuestro hogar no es el que todos usan”. “Cuando Eliezer ben Yehuda y los setenta sabios como él trabajaron durante días y noches, no pudieron crear un idioma coloquial. Esa lengua nació en la calle. Y en cada persona conviven, diferentes formas de expresión. Nosotros hablamos con cada persona conforme lo conocemos y según él sea…”

Diez años más tarde publicó su segundo volumen.

Por otro lado ella también se dedicó a preservar la música hebrea de la época del inicio del movimiento sionista y de la fundación del Estado como parte de la preservación de la cultura israelí y en 1990 publicó un libro llamado “autobiografia beshir vezemer” (autobiografía en canto y música). Netiva participó también en el proyecto nacional “zemereshet”, dedicado a la preservación y a la digitalización de la música hebrea de esa época.

La profesora Yael Feldman en su libro “No Room of Their Own: Gender and Nation in Israeli Women’s Fiction. New York: 1989”, comenta la personalidad única de Netiva Ben Yehuda diciendo: Durante mucho tiempo Netiva ben Yehuda, “Tiba” en nombre de sus amigas, fue identificada como un símbolo viviente del mito del Palmaj, del espíritu de voluntarismo heroico y de la fidelidad absoluta al renacimiento nacional en la Patria judía….

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