Ethel Barylka

En los últimos años nos hemos acostumbrado a que el día 15 de Av, se ha convertido en el Día del Amor, o como dicen algunos en el San Valentín judío…
Este paralelismo explotado por la sociedad de consumo, tiene una raíz muchas veces desconocida.

La Mishná en el tratado de Taanit 4, 8 explica: “Rabán Shimón ben Gamliel dijo: No hubo días tan felices para Israel como el quince de Av y como Yom Kipur. La Guemará pregunta: De acuerdo, Yom Kipur es un día de alegría porque tiene los elementos de perdón e indulgencia, y además, es el día en que se entregaron las últimas Tablas (en lugar de las primeras que fueron rotas por Moshé el 17 de Tamuz,  N. del A.). Sin embargo, ¿cuál es la alegría especial del decimoquinto de Av? Rav Yehuda dijo que Shmuel indicó: Este fue el día en que a los miembros de las diferentes tribus se les permitió integrarse en la tribu de los demás, por medio de matrimonios intergrupales”.  Esto último hace referencia al episodio de las hijas de Tzlofjad que recibieron en el desierto la futura heredad de su padre, miembro de la tribu de Menashé, y una de las condiciones de esta herencia era que las mujeres debían de casarse con miembros de esa tribu a fin de conservar las tierras en posesión tribal. “Este es el asunto que el Señor ha ordenado concerniente a las hijas de Tzelofjad, diciendo: Que se casen con quien piensan mejor; solo en la familia de la tribu de su padre se casarán” (Bemidbar – Núm. 36: 5). Aparentemente esta limitación fue dada para esta generación y no para las posteriores ya que sabemos de la existencia de matrimonios entre las tribus.

De ser así a qué se refiere la Rabí Shmuel con la autorización de matrimonio intertribal.
Continua la guemará citando las palabras “rav Yosef dijo que rav Najman dijo: El decimoquinto de Av fue el día en que se le permitió a la tribu de Benjamín entrar en la congregación del pueblo judío”. Después del trágico incidente de la concubina de Guibeá, del cual fue responsable la tribu de Biniamin, las otras tribus los condenaron, prohibiendo que sus hijas se casaran con los hombres de Biniamin. “Ninguno de nosotros dará a su hija a Biniaminpor mujer” (Shoftim -Jueces 21: 1).
La Guemará se pregunta cuál fue el argumento por el cual pudieron anular el juramento y Rav responde:” Ellos entendieron el versículo literalmente, ya que dice: “Ninguno de nosotros”, y no: Ninguno de nuestros hijos, es decir, el juramento se aplica únicamente a la generación que tomó el juramento, no a sus descendientes”.

La Guemará menciona varias causas más acerca de porque el día 15 de Av es día de alegría, entre ellas, el hecho que en ese día terminaron las muertes de la generación del desierto que había sido condenada por el acto de los exploradores enviados por Moshé.
​       “Ulla dijo: El decimoquinto de Av fue el día en que el rey Hoshea, hijo de Ela, canceló los          guardias que Jeroboam, hijo de Nevat, colocó en los caminos para que los judíos no ascendieran a Jerusalén durante las Festividades de Peregrinación. Y Hoshea, hijo de Ela, dijo que puedan ascender a donde quieran, es decir, pueden ir a Jerusalén, Betel o Dan. Rav Matana dijo: Hubo una salvación adicional en este día, ya que fue el día en que los muertos de Betar fueron sepultados, varios años después de la batalla en Betar״(ver Guitin 57a). Ello en referencia a que los romanos habían prohibido el entierro de las víctimas de la rebelión de Betar y sin embargo cuenta la Guemará que los cuerpos no se descompusieron, y al ver eso, los romanos finamente autorizaron el entierro.

A partir de estas explicaciones los Sabios intentan dar respuesta a un festejo un tanto inusual tal como lo relata el Talmud:
​         “las hijas de Jerusalén saldrían vestidas de blanco, y el quince de Av saldrían a los viñedos y bailarían. Los Sabios enseñaron esta tradición con mayor detalle: la hija del rey tomaría prestados vestidos blancos de la hija del Sumo Sacerdote; la hija del Sumo Sacerdote los tomaría prestados de la hija del Sumo Sacerdote adjunto; la hija del Sumo Sacerdote adjunto tomaría prestados de la hija del sacerdote ungido para la guerra, es decir, el sacerdote que leería los versículos de la Torá y se dirigiría al ejército mientras se preparaban para la batalla; la hija del sacerdote ungido para la guerra los tomaría prestados de la hija de un sacerdote común; y todo el pueblo tomaría prestados el uno del otro. ¿Por qué todos tomarían prestada la ropa? Hicieron esto para no avergonzar a quienes no tenían sus propias prendas blancas”.

No sólo era fiesta, sino que era una celebración democrática, ya que todas las mujeres salían vestidas de blanco, pobres y ricas, religiosas y seculares, de derecha o izquierda, en lo que parecería ser una gran velada  de seducción y alegría con la cual los sabios parecerían estar un tanto incómodos e intentaban refrenar la posibilidad del descarrío.

Volvamos a nuestra cita del principio, y veámosla completa: “Shimón ben Gamliel decía: No hay días más alegres en Israel que el 15 de Av y Yom Kipur, en los que las muchachas de Yerushalaim salían con vestidos blancos prestados a fin de que las pobres no se avergonzarán…   Las muchachas de Yerushalaim salían a bailar a las viñas.  
¿Qué decían? Joven, alza tus ojos y mira que escoges. No pongas tus ojos en la belleza sino en la familia… “Engañosa es la hermosura, vana es la belleza, solo la mujer temerosa de D-s es digna de alabanza”.  Decían: “Dadle los frutos del trabajo de sus manos y alábenla sus hechos en la puerta”.  Del mismo modo decían: “salid hijas de Tzión, a ver al rey Shlomó con la diadema con que lo coronó su madre, el día de sus desposorios, el día de la alegría de su corazón”. El día de sus desposorios es el día de la entrega de la de la Torá. El día de la alegría de su corazón es la fecha de la edificación del Templo. ¡Qué se reconstruyan pronto en nuestros días!

La costumbre de salir a los viñedos cayó en desuso con la destrucción del Templo y la salida del pueblo judío al exilio. En realidad no sabemos exactamente cómo era más allá de lo que el texto nos dice. Lo que queda claro es que habría motivo de regocijo mientras que con la destrucción que recordamos el 9 de Av, el día del 15 de Av y de Yom Kipur, fueron cambiando sus ropajes y tomando forma ante la nueva realidad marcada por la añoranza de la tierra y la soberanía y por la persecución y la discriminación.

El pueblo del exilio no es agrícola, no danza en los viñedos. Las bodas se arreglan de manera más tradicional entre las familias pertenecientes a la misma minoría dispersa. Ya no la identidad tribal sino la identidad nacional está en jaque y hay que sostenerla a través del matrimonio endogámico.

El profeta en su inspiración anuncia la transformación de los días de duelo y ayuno por la destrucción en días de alegría: “Así dice el D´s de los ejércitos: el ayuno del mes cuarto y el ayuno del mes quinto y el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo, serán para la casa de Yehudá alegría y regocijo y tiempos festivos. Por lo tanto amad la verdad y la paz” (Zejaria 8:19).

De manera muy interesante el rabino Melamed en su obra Pninei Halajá observa en relación al tema del 9 de Av:

“cuando los judíos retornaron de Babilonia para reconstruir el Segundo Templo, los ayunos fueron dejados sin efecto, transformándose en días de alegría y regocijo tal como está escrito: “Así dice el D´s de los ejércitos: el ayuno del mes cuarto y el ayuno del mes quinto y el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo, serán para la casa de Yehudá alegría y regocijo y tiempos festivos. Por lo tanto amad la verdad y la paz”(Ib. Zejaria 8:19).

Al destruirse el Segundo Templo, durante todos los terribles años de las persecuciones romanas inmediatamente posteriores a la destrucción, incluida la rebelión de Bar Kojba, la caída del bastión de Betar y el completo arrasamiento de Yehudá, volvieron a cumplirse los cuatro ayunos en su formato original”.

No hay lugar al regocijo. Y continúa diciendo: “De aquí se infiere, que el grado de vigencia de los ayunos depende de la situación nacional, de manera tal que en tiempos de persecuciones y conversiones forzadas, los ayunos se guardan en su formato completo y cuando el Templo está reconstruido se convierten en días festivos.
Cuando la situación se encuentra en un estado intermedio, esto es, por un lado el Templo está destruido pero, por otra parte, los crueles decretos persecutorios no están en vigencia, (como era el caso en los días de Rabí Yehudá Hanasí aproximadamente en los años  200 de la era común), el cumplimiento de los ayunos depende de la voluntad del Pueblo de Israel por lo que “si quieren ayunan y si no quieren no ayunan”.
Esa es la regla que se aplica para el diez de Tevet, el diecisiete de Tamuz y el ayuno de Guedalia (los que son llamados ayunos menores, N.de A.).   Empero en el caso del ayuno del Nueve de Av, dado que en esa fecha se acumularon las desgracias, ya que los dos Templos fueron destruidos en ese día fatídico, aunque nos encontremos en una situación intermedia en cuanto a persecuciones, debemos igualmente ayunar de acuerdo al formato original no dependiendo de la voluntad popular (Tratado de Rosh Hashaná 18B)).

De hecho el pueblo de Israel acostumbró a ayunar en todos los ayunos también en épocas intermedias y por lo tanto, es deber para todos continuar respetándolos. Esta es la norma hasta que se vuelva a construir el Santuario y nuevamente estos días se transformen en alegres y festivos”. Hasta aquí la cita del rabino Melamed.

Dos son las preguntas que surgen: ¿basándonos en el tratado de Rosh Hashaná podríamos concluir acerca de la voluntariedad de los ayunos que no son el 9 de Av y el día de Yom Kipur en la actualidad?   Sin duda en la práctica popular es un hecho que el resto de los ayunos son menores en cuanto al impacto y la observancia de los mismos por parte del público pudiendo avalarse esto no como una transgresión a la norma sino como una puesta en práctica de la voluntariedad anteriormente mencionada.

Una pregunta que puede parecer un poco de ciencia ficción pero que nos permite reflexionar acerca del sentido tanto del duelo como del regocijo es ¿Cómo serán los días de regocijo en tiempo futuro? ¿Acaso nos imaginamos a las jóvenes saliendo vestidas de blanco a los viñedos o tal vez se nos ocurra una imagen más igualitaria en la que hombres y mujeres se reúnan para encontrar sus parejas? ¿Y dónde se encontrarían?

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