YOM IERUSHALAIM

Miri Cohen 1967

 Miri Cohen [más tarde Miri Shapira] llegó a la Brigada Golani y asumió el cargo de teniente coronel de brigada, con el estallido de la guerra del 67, el segundo día de la misma,  se unió al batallón 17º que luchaba en Nablus y luchó contra avanzados sirios en el kibutz Gonen.

 

Miri nació y se crió en el kibutz Ein Harod Ihud, se alistó a principios de 1967, tomó un curso de oficiales y llegó a Golani al comienzo del período de reserva anterior a la guerra en mayo de 1967.

 

Se inició en la brigada como teniente coronel, como oficial del cuerpo de mujeres, cuando en su rol debía asegurarse de que las mujeres soldados cumplieran con su rol y que se cuidaran sus derechos de acuerdo a las órdenes del Estado Mayor.

 

En una época en la que el tema de la violencia sexual contra las mujeres ocupa un lugar destacado en la agenda, Miri responde hoy sobre ese período, y comenta que fue desagradable para muchas oficiales, especialmente para aquellos que sirvieron en el cuerpo de combate.

 

“Recibí muchas quejas”, dice, “y en su testimonio personal comenta: estaba involucrada en batallas de calmar, y no frente al enemigo. En ese momento, no era aceptable quejarse. El problema terminaba cuando las soldadas compartían conmigo por lo que pasaron.  En un solo caso presenté una denuncia. Fue extremo lo que hice y llegué a tercer oficial del Comando Norte. Éramos tres oficiales mujeres en la brigada y todas sufrimos.

Lo que no es normal, se vuelve normal. Era parte del cargo frenar los intentos de tocar, insinuar y molestar. Esa era la norma en esos días y que bueno que ahora es distinto”.

 

En la tarde del martes 6 de junio de 1967, un día después del inicio de la Guerra de los Seis Días, la mayor parte de la Brigada Golani fue enviada para ayudar en la ocupación del área de Jenin. Miri dice que estaba en el vehículo de la administración de brigadas que se dirigía de Afula a Tanajim: “Fue extraño para mí, porque vi mi kibbutz Ein Harod y luego vi que nos dirigíamos al sur hacia Jenin”. Aquí, el general de brigada Yonah Efrat le ordenó unirse a la brigada del Batallón 17 como oficial de informes de bajas.

 

Su trabajo consistía en registrar los comentarios del médico sobre el tratamiento que recibía cada herido, la cantidad de morfina suministrada, poner la carta en un sobre y atarla en la muñeca del herido para que el hospital supiera su estado. Si era necesario tenía que llamar a una ambulancia.

 

Recuerda Miri: “Al mediodía de ese miércoles, el Batallón 17 entró en las calles y callejones de Nablus para luchar contra el fuego de los francotiradores. Fue una batalla difícil que terminó cuando una de las compañías llegó al cementerio donde fue atrapada en una zona baja, por el fuego de los francotiradores. El batallón perdió a tres de sus combatientes y tuvo alrededor de 20 heridos, incluido el comandante del batallón Moshe Yosef.

Miri Cohen y Moshe Yosef

 

Recuerda el flujo de heridos que comenzaron a llegar a la Brigada y el humo negro, el olor a pólvora quemada mezclado con carne carbonizada. “Ese olor me acompañó durante meses en mis sueños. Recuerdo sentir que perdimos la guerra porque había muchos heridos a mi alrededor y ese sentimiento me acompañó hasta que llegamos a Quneitra y entonces me convencí de que habíamos ganado”.

 

La conquista de Rawiyah, en su opinión, fue más difícil que la batalla de Nablu.s “Una batalla difícil a plena luz del día. Arrebatamos morteros en grandes cantidades. Recuerdo que una bomba cayó frente a nuestra oruga, la siguiente bomba cayó detrás de nosotros y alguien dio la orden de que nos fuéramos volando porque la próxima bomba caería sobre nosotros. Antes de entrar en batalla había un soldado que tenía miedo de levantarse. Y le dije: sube, Ves que estoy de pie, así que tú también puedes pararte”.

Miri con una vela en un florero [porque no había electricidad] en el club de oficiales sirios en Quneitra.

Unas semanas después de la guerra, Miri fue nombrada oficial de educación de la brigada en lugar de Sima. Además de esta posición, fue responsable de todas las mujeres soldados que sirvieron en los Altos del Golán.

“En cuanto a las condiciones de vida no había condiciones de higiene, los oficiales vivían en la misma villa, y los soldados y las mujeres en la misma casa, no había separación y había muchas dificultades. Esperábamos hasta la medianoche, cuando no había hombre alrededor, y nos duchábamos con agua congelada”.

 

Sobre el estado de la brigada después de los seis días:

“Hubo un desfile de la victoria, había muchas fotos, pero el ambiente no era de victoria y no recuerdo que hubiera euforia. La brigada estaba ocupada organizando las filas, lamiendo sus heridas y llorando a los muertos.

Como responsable de educación, Miri estaba  involucrada en el soporte a las familias de los caídos.

“una vez viajé a la cárcel de Shata y me reuní con los directores y  les propuse hacer algo educativo: que los presos que sabían algo de carpintería armaran unas cajas especiales de madera para poner en ellas las medallas e insignias de los caídos. Publicamos también una revista en homenaje a los caídos  y nos reunimos con las familia”

 

Fuente: https://naamoush.wordpress.com/%d7%90%d7%95%d7%93%d7%95%d7%aa-%d7%94%d7%91%d7%9c%d7%95%d7%92/

 

Traducida y adaptado por G. Fernandez

 

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