por Ethel Barylka                                                                  Fotografía: Alejandra Okret

Para muchos, este año la casa será la Sucá, porque por las restricciones que existen en tantos países, no podrán salir. Por eso tal vez, sea importante pensar y centrarnos en la esencia de la fiesta, como una manera de paliar las carencias de este tiempo.

La Sucá nos habla al mismo tiempo de seguridad y fragilidad.

La fragilidad de la Sucá, de manera casi inversa a su esencia, nos invita a pensar en que nuestra seguridad no depende de las paredes…  y la seguridad de las paredes nos invita a pensar que somos terriblemente más frágiles de lo que suponemos o fantasiosamente queremos creer, cando obnubilados por nuestra omnipotencia humana, pensamos que todo lo podemos dominar.

Al salir del adentro y entrar en la Sucá nos topamos con la conciencia de nuestra vulnerabilidad. Este año, en un momento, en que la pandemia nos recuerda que nuestra dimensión humana es descomunal y al mismo tiempo minúscula.

¿Qué es Sucot?

Sucot, que tiene su origen en la Torá es uno de los tres momentos en el año en que el pueblo debía reunirse y presentarse delante de Dios.

Tres veces al año me celebraréis fiesta. Guardarás la fiesta de los panes sin levadura. Siete días comerás pan sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo señalado del mes de Aviv, pues en él saliste de Egipto. Y nadie se presentará ante mí con las manos vacías. También guardarás la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que siembres en el campo; y la fiesta de la cosecha al fin del año cuando recojas del campo el fruto de tu trabajo. Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante del Señor Dios. (Shemot 23:13-17)

Sucot, es uno de los shalosh regalim (tres fiestas de peregrinación) que marcan el ritmo del año judío y como en muchas de nuestras fiestas se fueron yuxtaponiendo en ella sentidos y significados. En las tres fiestas de peregrinaje, Pesaj, Shavuot y Sucot, encontramos las dimensiones agrícola, histórica y espiritual, cuando muchas veces están entrelazadas.

Sucot, hace referencia a las sucot en las que habitó el pueblo a la salida de Egipto-histórico, a la recolección de los frutos y la cosecha- agrícola, por lo cual la fiesta se llama también Jag Haasif, fiesta de la recolección, y a la alegría y el agradecimiento que se manifiestan en el plano espiritual, que dio el origen a Zman Simjatenu, otro de los nombres de la fiesta.

Pero Sucot a diferencia de las Pesaj y Shavuot, presenta también un aspecto de dualidad. Por un lado, se ubica en el eje de las tres fiestas de peregrinación vinculadas con el proceso de la salida de Egipto, involucrando una dimensión nacional histórica específica, y por el otro se vincula al eje de las festividades de Tishrei, que revisten un carácter universal. En Rosh Hashaná celebramos la Creación, en Sucot volvemos a ella a través de nuestra relación con la naturaleza y el pedido por las lluvias.

Como el resto de las festividades Sucot aparece más de una vez en la Torá y al hacerlo en Devarim podemos notar como el elemento de la alegría está pautado:

Devarim 16: 13-17:   Durante siete días celebrarás la fiesta de los tabernáculos, cuando hayas recogido el producto de tu era y de tu lagar. Y te alegrarás en tu fiesta, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el forastero, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades. Siete días celebrarás fiesta al SEÑOR tu Dios en el lugar que escoja el SEÑOR; porque el SEÑOR tu Dios te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estarás realmente alegre…

Sobre lo cual dice Rashi: “Y estarás alegre. Según su sencillez, no es el lenguaje de un mandamiento sino el lenguaje de la promesa” o podríamos aventurar de una consecuencia.

 ¿Qué es la Sucá y de dónde viene?

La sucá, como construcción temporaria de ramas y palos para protegerse del sol es nombrada 40 veces en la Tanaj.

“Y Yaacov siguió hasta Sucot, y se edificó una casa, e hizo cobertizos para su ganado; por eso al lugar se le puso el nombre de Sucot” (Bereshit 33:17).

“Y la hija de Sion ha quedado como sucá en una viña, como choza en un pepinar, como ciudad sitiada”, nos enseña Isaías 1:8.

“Será un sucá para dar sombra contra el calor del día, y refugio y protección contra la tormenta y la lluvia” Isaías 4:6.

“Entonces salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la misma. Allí se hizo una sucá y se sentó bajo él a la sombra, hasta ver qué sucedería en la ciudad”  (Yoná 4:5).

La sucá es claramente una protección de la intemperie, de ahí también su conexión con la estación agrícola. La sucá es el lugar donde se habita en medio del campo en el momento de la recolección rápidamente antes de que lleguen las primeras lluvias del otoño.

Pero ¿cómo se vincula la sucá, la construcción temporal de palos y ramas, con los aspectos históricos y con la fiesta de peregrinaje?

Algunos trataron de explicar que durante la fiesta había necesidad de hospedaje para los peregrinos y se construían Sucot en Jerusalén y sus alrededores… pero ¿acaso no había esta misma necesidad en Pesaj o Shavuot?

 Otra explicación nos refiere al versículo “Habitaréis en sucot por siete días; todo nativo de Israel vivirá en sucot, para que vuestras generaciones sepan que yo hice habitar en Sucot a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto” (Vaykrá 23).

Según este versículo, Sucot podría ser la ciudad de Sucot. “Yo hice habitar en Sucot a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto”. Cuando Israel sale de Egipto se asienta en Sucot, esa es la primera parada después de la salida. “Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto” (Shemot 13:20). Esa ciudad también es nombrada en otros pasajes: “Y en el valle, Bet-Aram, Bet-Nimra, Sucot y Zafón, el resto del reino de Sijón, rey de Jeshbón, con el Jordán como límite, hasta el extremo del mar de Kineret al otro lado del Jordán, al oriente” (Yehoshúa 13:27).

La discusión acerca de qué es Sucot aparece también en el Talmud en otro contexto en el Tratado de Sucá 11b leemos, por ejemplo:

La Guemará pregunta: Esto funciona bien de acuerdo con el que dijo que la sucot mencionada en el versículo: “Hice que los hijos de Israel residieran en sucot” (Levítico 23:43), eran nubes de gloria, como es razonable. Que el techo del sucá está inspirado en las nubes. Sin embargo, según el que dijo que los hijos de Israel establecieron para ellos sucot concretas en el desierto, y las sucot de hoy las conmemora, ¿qué se puede decir? Según esa opinión, no existe conexión entre un sucá y una nube. Como se enseña en una baraita que el versículo dice: “Hice que los hijos de Israel residieran en sucot”; estas Sucot eran nubes de gloria, esta es la declaración del rabino Eliezer. Rabí Akiva dice: Ellos establecieron para sí mismos sucot reales”.

Ambas visiones, tanto la de Rabí Eliezer como la de Rabí Akiva hablan de protección, según Rabi Eliezer las  “nubes de Gloria” – ananei hakavod – que Dios  puso para que nos acompañaran en el desierto son las que nos protegen, según rabí Akiva la sucá que construimos con nuestras manos, es la que nos dio resguardo. Uno pone el énfasis en la intervención divina, el otro en la intervención humana, pero ambos nos hablan de protección.

Este año, en el que no todos podremos sentarnos en la sucá y algunos lo haremos solos en lugar de acompañados por la familia, la fiesta adquiere el significado más profundo de recordarnos la temporalidad de nuestras vidas, y de nuestras posesiones y ayudarnos a pensar en lo que es importante.

Estar alegres por lo que tenemos, porque estamos vivos porque estamos sanos. O porque salimos de la enfermedad…

En las plegarias decimos:

Ufros aleinu sucat shlomeja, Sucat rajamim veshalom

Extiende sobre nosotros la sucá de tu paz. La sucá de tu misericordia y paz.

La Sucá nos contiene, nos envuelve, y devuelve al lugar de nuestra humanidad.

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