Por Vicky Ludmer

¡Bienvenidos al mes de Iyar!!

Entramos en el segundo mes del año, y pareciera que desde el texto bíblico Iyar es un mes desprovisto de eventos de gran importancia. Pero solo es una apariencia.

Iyar es el mes puente entre Nisán y Siván. Es el puente entre la liberación de Egipto y la entrega de la Tora, entre Pesaj y Shavuot.

La Tora nos indica que desde el segundo día de Pesaj y durante 49 días debemos llevar la Cuenta del Omer[1]. Este mandato originalmente tributario cobro relevancia con posterioridad cuando en la época Talmúdica primaria, en tiempos de Rabi Akiva hubo una plaga que mató a 24.000 de sus alumnos. El Talmud dice que esto ocurrió “Entre Pesaj y Shavuot”[2]. A partir de este suceso es que la tradición rabínica dio al espacio de tiempo denominado Sfirat a Omer, la cuenta del Omer, un carácter de tristeza y de duelo.

Sin embargo, desde otra mirada, Iyar es un mes que conecta dos momentos trascendentes en la historia del pueblo judío, que involucran un alto contenido espiritual.

El Sefer Ha Yetzira, uno de los libros base de la Kabalá asigna una letra de las denominadas simples o comunes a cada mes de año siendo la letra que corresponde al mes de Iyar la Vav, la letra conectora del alfabeto hebreo, es la preposición “Y“ del español. Como con prácticamente todos los textos, las relaciones no son casuales y cada letra, explicación e interpretación tiene su propia energía y significado, por lo que no resulta llamativo que la letra que representa al mes puente sea justamente la que conecta.

¿Qué es lo que contamos en estos 49 días? Dicen los maestros de la Kabalá que este período fue el que el pueblo necesitó para, superada la euforia de la libertad recién adquirida, recorrer un profundo proceso de sanación y de reconstrucción para estar listos a recibir la Tora, la Ley.

Sin embargo, la Libertad por sí sola no significa nada, requiere de un marco, de un orden y eso es lo que nos trae la Tora. Y para recibir este regalo, que implica una gran responsabilidad, es necesario estar preparados. No es automático. Requiere proceso.

Este proceso es el que ocurre principalmente durante el mes de Iyar.

Iyar es la pausa, ese espacio de tiempo silencioso que nos permite tomar conciencia de nuestro estado, de evaluar y proyectar. Es el intervalo mágico en una conversación o en una partitura donde el silencio es lo que da sentido a todo lo anterior y a lo posterior.

Es lo que ocurre en el desierto, esa tierra aparentemente inhóspita, donde todo cobijo y sostén fue igualmente concedido.

El tiempo de quietud y silencio de Iyar también es tiempo de crecimiento a partir del trabajo profundo del alma. Dice Eckhart Tolle en El Silencio Habla que no debemos confundir silencio con quietud, y que es en la quietud donde encontramos la solución a los problemas. La esencia de este mes es la meditación y la introspección, indispensables para encontrar la quietud del alma que permita a las semillas sembradas germinar y comenzar a crecer. Nuestros textos nos dan cuenta de este tiempo de crecimiento con las ofrendas que debían llevarse entre Pesaj y Shavuot. La última ofrenda inmediata antes de comenzar la cuenta del Omer era de cebada, comida principalmente destinada a los animales, mientras que la ofrenda que se espera para Shavuot es de trigo, cereal con el que se preparaba el pan, es decir el cereal que requiere trabajo, atención y paciencia. Exactamente lo mismo que nos pide y ofrece el mes de Iyar.

El entretiempo que permite escuchar al corazón y guiar nuestros pasos entre la instancia de la euforia y la del orden.

Iyar es tiempo de sanación. Es sabido que en el judaísmo los nombres tienen mucha importancia, dado que no solo sirven para identificar al portador del mismo, sino que es su canal de conexión espiritual.

Dicen los sabios que IYAR es el acrónimo de Ani Hashem Rofeja, Yo soy Ds Tu Sanador [3].   Sanar y curar no significan lo mismo. La curación es lo que recibe un paciente enfermo mediante la administración de medicamentos u otras terapias. Es un proceso en que está más presente lo externo.

La sanación es un proceso más profundo, que requiere el involucramiento pleno de cada uno. Es un proceso interno, por lo que las acciones de los otros no son relevantes. Solo puede sanar aquel que reconoce y se apropia en primer lugar de aquella distorsión que requiere corrección. Y para ello es necesaria la quietud del alma.

Hace un año que vivimos en un mundo de conflicto y distorsión. Al igual que en tiempo de Rabi Akiva, hay una plaga que está diezmando a la población mundial. Dicen los sabios que la razón por la que murieron tantos discípulos fue “porque no se trataban entre ellos con respeto”[4]. La historia cuenta que en el día 33 de la cuenta del Omer, es decir el 18 de Iyar cesaron las muertes porque aparecieron nuevos discípulos que si fueron respetuosos de la Tora y sus enseñanzas.

Probablemente la plaga no desaparezca de aquí al 18 de Iyar, aunque sería maravilloso que así fuera. Pero lo que si podemos buscar cada uno de nosotros desde el lugar que ocupa es que renazca el respeto del uno por el otro. La conciencia, la mirada generosa y solidaria, el amor al prójimo y a nuestro entorno por encima de la necesidad o el deseo propio. Todas estas acciones si dependen de cada uno.

Una vez más la sabiduría de nuestros textos nos trae la respuesta y nos regala el mes de Iyar. Si en Nisán cada uno de nosotros debe evaluar cuál es el Egipto del que debe salir, Iyar es el mes en el que se nos invita a aquietar las voces externas y concentrarnos en nuestra voz interior para llegar de la mejor manera a nuestro Orden.

Atravesemos entonces la cuenta del Omer y el mes de Iyar haciendo que cada día valga, que la cuenta cuente.

Jodesh Tov.

[1] Éxodo 23: 15: Y contaréis para vosotros desde el día siguiente al primer día festivo, desde el día en que hubiereis traído la gavilla de la tenufá, siete semanas; (siete semanas) completas serán. 16: Hasta el día siguiente a la séptima semana (cumplida)contaréis cincuenta días; entonces presentaréis ofrenda vegetal nueva de (trigo) al Eterno

[2] Yevamot 62B

[3] Éxodo 15:26

[4] Yevamot 62b

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2 Comments

  • Cristina, 19 abril, 2021 @ 3:23 pm Reply

    Buenos días. Muchas gracias. Me ha gustado mucho la página. No soy judía.
    Baruj Hashem por todas las personas que hacen posible todo este material.

  • Thamara, 19 abril, 2021 @ 4:40 pm Reply

    Una Gran reflexión de la importancia de este mes de IYAR que Hashe me ayude, nos ayude a esforzarnos cada día más, y recibir, haceptar cada día La Tora en nuestro corazón, toda raba a Hashem por uds mis hermanos, al leer esta importante reflexión puedo corregir lo mucho que me faltaba

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